Empezar a caminar por la montaña es una de las decisiones más liberadoras que puedes tomar. No se trata de escalar picos ni de recorrer cientos de kilómetros: el senderismo comienza cuando te das permiso para desconectar. Si es tu primera vez, no te preocupes. Aquí te damos las claves para que tu experiencia sea segura, sencilla y, sobre todo, placentera.
Lo primero que te recomendamos es elegir una ruta circular y de baja dificultad. Las hay por toda España, incluso cerca de zonas urbanas. Las rutas circulares te permiten empezar y terminar en el mismo punto, lo que simplifica la logística. Además, asegúrate de revisar el desnivel acumulado, no solo la distancia: es el verdadero indicador de esfuerzo.

Otro consejo que vale oro: no vayas solo. Aunque sea una ruta fácil, compartir la experiencia con alguien que ya haya caminado antes te dará seguridad. Y si decides hacerlo en solitario, infórmate bien, lleva mapa (no solo el móvil) y avisa a alguien de tu recorrido y hora estimada de vuelta.
Por último, no te obsesiones con el equipo. Un calzado cómodo, agua, protección solar y algo de comida son más que suficientes para empezar. A medida que repitas, irás ajustando lo que realmente necesitas. Lo importante es disfrutar del paisaje, del silencio y de ese ritmo distinto que solo se encuentra al caminar.
Cada ruta es una oportunidad de conocerte mejor. No hace falta ir lejos ni estar en forma perfecta para empezar. Lo único que necesitas es dar el primer paso. El resto, llega solo.